Poema del lujo, por Vincent Ferré
Por qué sólo puedo tomar uno
de tantos álamos en invierno
que se alimentan a sí mismos
con el placer del narcisismo
nacen frutos circuncidados
envidia de atractivos vagabundos
que se venden en esquinas de gracia
sin vergüenza ni dinero.
Hubo un escrutinio reciente,
Una casa en llamas que gritaba
Alarmada y derruida
Arrastrándose sobre el asfalto
Ardiente como una cobra cabreada
Una suerte de fuego interno
Muerte que apacigua y calma.
Cantan los huérfanos de amor
Las brasas que reclaman justicia
Y los bomberos configuran el entierro
De lo manido y muerto, del imaginario
Colectivo y desnudo, inocente
Pájaro en libertad simulada,
Y un abrazo de argón se aparece
Para matar la cal y distribuir
Las vírgenes semillas, que son
Una desgracia sin receta, herederas
Arrancadas de flores torcidas
Mutiladas, flores rotas, seres
Tan apagados como la inexistente
Luna, asesina de palabras.

HollyG dijo
No se me hubiera ocurrido un arranque más espectacular.
24 Octubre 2006 | 02:22 PM