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La Coctelera

La aurora de Nueva York

Publicación literaria dependiente, exclusiva y de ficción

26 Junio 2006

Sincronización, por Holly golightly

Tú todavía no lo sabes.

'Sincronización en osciladores acoplados a (im) pulsos' es obra de cuatro estudiantes de la Universidad de Barcelona.

Oscilar – Acoplar- (Im) pulsar. Es una secuencia de motivos.

¿Sabes que alguien en algún lugar está ahora utilizando el cable retráctil de sincronización en el mismo momento en el que lo menciono? Justo ahora, sin yo tener ni la más remota idea de lo que es -- suena a un invento para espías -- pero sabiendo que existe.

También he leído por ahí que “la sincronización horaria de los equipos informáticos conectados en red es necesaria debido a dos razones fundamentales: la seguridad y la funcionalidad”.

Es una cita aburrida. Seguridad y Funcionalidad. Y por eso en la cuarta planta de este edificio de oficinas de nueve alturas quizá sea la única que en este preciso instante no está conectada en red.

A todo esto, mientras Steven Strogatz promociona su libro sobre la sincronización en las células del corazón, en las poblaciones de neuronas que se activan de modo sincrónico y en los fotones o electrones que se sincronizan para producir láseres y semiconductores, yo pienso en preciosas nadadoras de natación sincronizada.

En ataques sincronizados con coches bomba.

En cuerpos que se funden en movimientos y suspiros coincidentes porque sí.

En gritos al unísono al borde de acantilados en ninguna parte.

En relojes programados a las horas en punto para ajustarnos a nuestras recién renovadas expectativas.

En la ausencia de sincronía, clara y gravosa, entre mi mente y mi espíritu.

Mejor perderse en referencias igual de absurdas pero menos trascendentales para la humanidad. Mejor desperdiciar el tiempo tratando de sincronizar contigo.

Justo ahora es cuando me doy cuenta de que el vacío del audio y mi 'click click' con el teclado también están sincronizados y de que este binomio se funde a su vez desde una lógica aplastante, pero ya metafórica, con el conato de proceso creativo frustrado.

Al tiempo que mi compañera me mira con cara de preguntarse en qué acabará todo. A la vez que las chicas de la habitación de al lado simultanean sus gritos mientras ordenan papeles. En el durante de los pasos -- pie derecho con pie derecho, pie izquierdo con pie izquierdo -- del Todopoderoso y su miniyo, que le sigue por el pasillo y cuya respiración agitada por el ascenso que ni de coña le van a dar se confunde con la mía propia ante la inminencia de su irrupción en mi despacho.

Lo dice la RAE: “Hacer que coincidan en el tiempo dos movimientos o fenómenos”. El diccionario me está dando claramente autoridad para forzar el ajuste de varias situaciones tontas.

Conseguir por alguna suerte de ciencia infusa que leyeras este texto justo ahora, mientras los de abajo o los de arriba tienen el súper multiorgasmo físico de la historia y la niña de las trenzas, a lo mejor hija de alguna de las parejas que se acoplan, lleva a su chihuahua ladrador al pipican.

Desear que suceda justo en el momento en el que sucede aunque tú todavía no lo sepas...

Sincronización hoy sería como sentir que la indiferencia del resto del mundo coincide en el tiempo con el impacto brutal de dos existencias dentro de un círculo perfecto, armónico, encajado y simultáneo de hechos extraordinarios.

servido por laauroradenuevayork 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Manalive

Manalive dijo

Temo, por la ausencia de comentarios, que La Aurora no sea leída. Quizá nadie sienta el impulso de decir algo. Lástima no tener palabras suficientes para decir lo que pienso de textos como este.
¿Encantador vale?

27 Junio 2006 | 11:39 PM

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